¿Qué dice el libro de Esdras sobre “reinventarnos”?

Actualizado: 6 de nov de 2020

Ahora muchos hablan de reinventarse. El tema principal de Esdras no nos propone algo tan diferente. Habla sobre “la restauración”.


En todo el libro podemos encontrar el deseo de Dios por hacer que Su gloria regresara a Su casa, en Jerusalén. Para esto llevó de regreso al remanente del pueblo de Judá, desde Persia hasta Jerusalén.


Pero, para que este remanente fuese capaz de restaurar, primero ellos tendrían que ser restaurados. De igual forma, para enfrentar la “nueva normalidad”, esta es una de las primeras cosas que necesitamos reconocer: nuestra condición espiritual probablemente necesita ser restaurada.


Los versículos siete al once, del capítulo uno de Esdras, hablan de los utensilios del templo. Narran un cuadro espiritual precioso. Este pasaje describe cómo el rey Ciro devolvió “los utensilios de la casa de Jehová”.


Estos eran los utensilios que debían ser usados para la adoración y que habían sido hechos por Hiram en tiempos de Salomón ( 2 Crónicas 4:19-22). Habían sido tomados por Nabucodonosor, cuando saqueó el templo de Dios y los llevó a Babilonia para ser usados en la adoración a sus dioses (2 Crónicas 36:7).


Estos mismos utensilios representan un cuadro espiritual de nuestra realidad como creyentes (2 Timoteo 2:20-21). La Biblia menciona que nuestros cuerpos son “vasos de barro” (2 Corintios 4:7). De esta manera, se nos describe como instrumentos de servicio para Dios.


Por otro lado, así como Nabucodonosor tomó los vasos del templo de Dios y los puso al servicio de sus dioses, el diablo quiere destruir el propósito de Dios para nuestras vidas (Juan 10:10). Él quiere “hurtar” la vida buena y abundante que Jesús nos ha dado.


Lastimosamente, esto es lo que pasa con un creyente que ha perdido su propósito. Puede llegar muy lejos "extraviado"... al punto de verse haciendo cosas impensables, vergonzosas y totalmente distante de darle gloria a Dios.


Si eres un hijo de Dios, tienes un propósito nuevo, eres un utensilio apartado para su servicio. Así que ¡ten cuidado! Hay lugares a los que no perteneces... experiencias que no deberías tener... pláticas en las que no debes participar... sentimientos que no son los debidos... intenciones que no son propias de un vaso de Dios.


De la misma manera que no utilizarías un cepillo de dientes para limpiar un inodoro, o el cepillo de tu baño para limpiar tu boca; cuando se trata de elegir a quién servir con tu vida, a Dios o al enemigo, no hay medias tintas. Lo dijo Josué en Josué 24:10, Jesús en Mateo 6:24 y Santiago en Santiago 4:4.


El libro de Esdras nos plantea la responsabilidad que tenemos como hijos de Dios de hacer una diferencia en nuestro entorno. Pero, ¿Cómo podríamos “reinventar” nuestro mundo si nos hemos extraviado de nuestro propósito? ¿Cómo restaurar a otros si nosotros no hemos sido restaurados? ¿Cómo empezar de nuevo si seguimos secuestrados al servicio del pecado?


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